Hoy después de unos días sin publicar por falta de tiempo ocupada en otros menesteres, nos vamos a refrescar con este delicioso helado, ya que con estos calores que vamos
teniendo…nos hace falta.
Os
puedo decir que la primera sorprendida con este helado fui yo, se me ocurrió al
ver una tarrina de crema de cacahuete....que tenía en un armario pidiéndome a gritos
que hiciera lo que fuera con ella, que estaba cansada de esperar turno y que
cualquier día se caducaba por lo que no estaba dispuesta a ir derecha a la
basura!!!, que ella valía mucho para acabar de ese modo!!!yo como buena gente le di
vueltas mas ídem y alguna mas y me decidí por hacer un helado con ella, se puso
muy contenta y nosotros mas y es que nos encantó, de muerte!!……..todo un éxito.
Aquí todo lo que necesité:
200 gr de crema de cacahuete
250 gr de crema de queso de untar
1 sobre de azúcar vainillada
250 cc de Kéfir (o 2 yogures si no tenéis Kéfir)
200 cc de nata de montar
100 gr de azúcar
Para el crocanti:
50 gr de almendras picadas
4 cucharadas de azúcar morena
Una cucharadita de aceite de oliva
Así lo hice:
En la batidora ponemos la crema de cacahuete, la crema de queso,
el azúcar, el sobre de azúcar vainillada, el Kéfir, mezclar bien con las
varillas. Añadir la nata y seguir batiendo hasta tener una crema suave, metemos
en la nevera y la dejamos al menos cuatro horas o toda la noche.
Preparamos el crocanti, untamos una sartén con el aceite de
oliva, echamos las almendras picadas, añadimos el azúcar y removemos sin dejar
que se nos pegue, enfriamos en el mármol de la cocina y lo desmenuzamos. Ponemos
la heladera en marcha y vamos añadiendo la crema, cuando empiece a tener
consistencia vamos añadiendo el crocanti, seguimos hasta que tenga la textura
deseada.















